CONGRESO INTERNACIONAL PARA FORMADORES DE LA VIDA CONSAGRADA

Rubino GiuseppeGiuseppe Rubino, OMI
Roma, Italia

En el contexto del Año de la Vida Consagrada, del 7 al 11 de abril de 2015 se celebró en Roma un Congreso internacional para formadores de la Vida Consagrada bajo el título: “Vivir en Cristo según la forma de vida del Evangelio; formados para la vida consagrada en el corazón de la Iglesia y del mundo”. Organizado por la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de vida apostólica (CIVCSVA), ha sido el segundo encuentro internacional romano de 2015, tras otras muchas iniciativas recogidas en el programa que la CIVCSVA, respondiendo a las indicaciones y deseos expresados por el Papa Francisco, ha propuesto a los consagrados de todo el mundo. El primero de estos tres encuentros se celebró del 22 al 25 de enero de 2015, siendo un encuentro ecuménico de consagrados pertenecientes a distintas Iglesias cristianas. El tercero tendrá como destinatarios los jóvenes consagrados, convocados en Roma para un Taller internacional que tendrá lugar del 16 al 18 de septiembre.

Hecho público el programa del Año de la Vida Consagrada, el Congreso se mostraba, ciertamente, como una ocasión efectiva para la formación permanente de los formadores, que no dejaron de aprovechar. Y, en efecto, este evento eclesial ha sido realmente una ocasión fructífera de formación, de intercambio y de fraternidad para los oblatos participantes. A los Misioneros Oblatos de María Inmaculada se les dieron 11 puestos entre 1300 participantes. Por motivos logísticos, dado el alto número de solicitudes recibidas, la CIVCSVA, se reservó, en realidad, la decisión de establecer el número de formadores que podrían participar por parte de cada congregación religiosa, siguiendo criterios de origen y número de miembros de cada Instituto. Finalmente, pues, sólo los primeros oblatos en inscribirse pudieron tomar parte, mientras que los demás hubieron de renunciar. Además de los tres formadores del Escolasticado Internacional Romano, PP. Mario Brandi, Joaquín Martínez y Jude Saparamadu, estuvieron presentes: p. Ron Laframboise (Estados Unidos), p. Joseph Phiri (Sudáfrica), p. Gaby Kinze (Congo), p. André Ndene (Senegal), p. Wojciech Popielewski (Polonia), p. Norbert Wilczek (Alemania), p. Giuseppe Rubino (Italia) y p. Józef Wcisło (Polonia).

Desde el principio, y apesar del alto número de participantes, se experimentó un profundo ambiente de fraternidad y alegría, que acompañaron la experiencia del Congreso. Las cifras pueden dar una idea del significado eclesial del evento:  1.300 formadores procedentes de 108 países distintos y a 450 carismas diferentes. Los participantes se dividieron en “mesas” o comunidades mixtas (entre 8 y 10 personas) que tomaron parte en la tarea del Congreso, sentados en torno a una mesa, lugar para el compartir y la mistad. A sostener la fraternidad ayudó mucho la sencillez con que el Cardenal Prefecto de la CIVCSVA, João Braz de Aviza, y el Secretario, Monseñor José Rodríguez Carballo, se relacionaron con los participantes, “perdiendo” el tiempo para escuchar e interesarse en lo que surgía durante la jornada. Además de otras interesantes ponencias encomendadas a expertos provenientes de distintos continentes, el Congreso incluyó el tomar parte en alguno de los muchos talleres sobre temas de actualidad muy interesantes, como “el papel de la comunidad/fraternidad en la formación”, “acompañamiento y discernimiento en las etapas iniciales de la formación”, “la formación en la afectividad en los tiempos de escándalos sexuales”, “la formación en la comunicación en la era diginal”, “los pobres: agentes de la formación”, “el desafío de los consejos evangélicos en el contexto de la antropología moderna”, “la formación para una misión compartida”, etc.

Algunos de los temas que se reptieron, casi al modo de ideas conductoras de todo el Congreso, fueron:

  • La formación permanente como “idea-matriz” o presupuesto pedagógico de toda la formación inicial. “La formación es una acción del Padre con vistas a formar en nosotros los sentimientos y la sensibilidad del Hijo. Una formación que tenga este objetivo sólo puede durar toda la vida: la noción de formación continua. Formación continua, pero no como algo que venga “después”, es decir, tras la formación considerada institucional o inicial, como si el camino formativo a lo largo de la vida fuera algo menos real y eficaz. Al contrario, la formación continua es lo que viene primero, es decir, la premisa y el fundamente de todo el itinerario de formación y del proyecto pedagógico de toda etapa de la formación El objetivo de la formación inicial es, por tanto, formar la disponibilidad de dejarse formar en la vida (“docibilitas”), es decir, “aprender a aprender”, a dejarse entrar en crisis durante toda la vida, en todas las etapas. Tenemos que estar preparados para ello, recordaba el P. Cencini y luego también Mons. Carballo, ayudando a reconocer y a trabajar sobre todo temor, rigidez, sospecha, resistencia, con los que solemos defendernos de la realidad, de los otros, sólo para no percibir la realidad misma de la mediación en la acción formativa del Padre”.
  • La importancia y la necesidad de la formación continua de los formadores.
  • La importancia de la formación humana de acompañamiento, sin temor, en los caminos espirituales, teológicos y carismáticos y de buscar la integración psico-espiritual, empezando por las etapas iniciales.
  • La delicadeza y la importancia del ministerio de la formación que exige, hoy más que nunca, un “empeño a tiempo completo”.
  • Educar en una espiritualidad de comunión para construir sobre la base sólida de la Iglesia del mañana.

La audiencia con el Papa Francisco fue un momento culminante de la experiencia de gozo vivida en esos días. He aquí un extracto de su discurso, que tocó puntos muy queridos para la espiritualidad oblata: “Es hermosa la vida consagrada; es uno de los tesoros más preciosos de la Iglesia, enraizado en la vocación bautismal. Por consiguiente, es hermoso ser sus formadores, porque constituye un privilegio participar en la obra del Padre  que forma el corazón del Hijo en aquellos a los que el Espíritu ha llamado. A veces se puede percibir este servicio como una carga, como si nos apartara de algo más importante. Pero eso es un engaño, es una tentación. Importa la misión, pero es igualmente importante formar para la misión, formar para la pasión del anuncio, formar para la pasión de ir por doquier, a toda periferia, para decir a todos el amor de Jesucristo, particularmente a los alejados; para contarlo a los pequeños y a los pobres, y para dejarse también evangelizar por ellos. Todo ello requiere bases sólidas, una estructura cristiana de la personalidad que hoy las mismas familias raramente saben dar. Y ello aumenta vuestra responsabilidad” Y si a veces podréis tener la sensación de que vuestra labor no sea lo suficientemente apreciada, sabed que Jesús os sigue con amor, y que toda la Iglesia os está agradecida”

El Congreso ha sido, sin duda, una experiencia significativa que, esperamos, ayudará a los consagrados comprometidos con el ministerio de la formación a “vivir el presente con pasión y a abrazar el futuro con esperanza”, sobre todo tras las palabras de consuelo con que el Prefecto y el Secretario de la CIVCSVA despidieron a los participantes: “Queridos formadores: la Iglesia les ama, les aprecia y reza por ustedes. Sin su servicio, la Vida consagrada no puede existir, o tendría un futuro incierto. Sin su paciencia y discernimiento, el Pueblo de Dios se arriesgaría a no poder ver esa luz refulgente capaz de hacer brillar, en un mundo que pasa, el mundo definitivo transfigurado por las Bienaventuranzas”. 

 

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